Chapter 4 of 20
Obras — Part 4
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buscar un lugar donde muriese. Y caminando por do mi ventura y mis enfermos pies me condujeron, 540 llegué a un barranco de muy gran altura. Luego mis ojos lo reconocieron, que pende sobre el agua, y su cimiento las ondas poco a poco le comieron. Al pie de un olmo hice allí mi asiento, 545 y acordeme que ya con ella estuve pasando allí la siesta al fresco viento. En aquesta memoria me detuve, como si aquesta fuera medicina de mi furor y cuanto mal sostuve. 550 Denunciaba el aurora ya vecina la venida del sol resplandeciente, a quien la tierra, a quien la mar se inclina. Entonces, como cuando el cisne siente el ansia postrimera que le aqueja, 555 y tienta el cuerpo mísero y doliente, con triste y lamentable son se queja, y se despide con funesto canto del espirtu vital que dél se aleja;[114] así, aquejado yo de dolor tanto, 560 que el alma abandonaba ya la humana carne, solté la rienda al triste llanto. «¡Oh fiera, dije, más que tigre hircana, y más sorda a mis quejas que el ruído embravecido de la mar insana! 565 »Heme entregado, heme aquí rendido, he aquí vences; toma los despojos de un cuerpo miserable y afligido. »Yo pondré fin del todo a tus enojos, ya no te ofenderá mi rostro triste, 570 mi temerosa voz y húmidos ojos. »Quizá tú, que en mi vida no moviste el paso a consolarme en tal estado, ni tu dureza cruda enterneciste, »viendo mi cuerpo aquí desamparado, 575 vendrás a arrepentirte y lastimarte; mas tu socorro tarde habrá llegado. »¿Cómo pudiste tan presto olvidarte de aquel tan luengo amor, y de sus ciegos nudos en sola un hora desligarte? 580 »¿No se te acuerda de los dulces juegos ya de nuestra niñez, que fueron leña destos dañosos y encendidos fuegos, »cuando la encina desta espesa breña de sus bellotas dulces despojaba, 585 que íbamos a comer sobre esta peña? »¿Quién las castañas tiernas derrocaba del árbol al subir dificultoso? ¿Quién en su limpia falda las llevaba? »¿Cuándo en valle florido, espeso, umbroso 590 metí jamás el pie, que dél no fuese cargado a ti de flores y oloroso? »Jurábasme, si ausente yo estuviese, que ni el agua sabor, ni olor la rosa, ni el prado hierba para ti tuviese. 595 »¿A quién me quejo, que no escucha cosa de cuantas digo, quien debría escucharme? Eco sola me muestra ser piadosa; »respondiéndome prueba conhortarme,[115] como quien probó mal tan importuno;[116] 600 mas no quiere mostrarse y consolarme.[117] »¡Oh dioses! si allá juntos de consuno de los amantes el cuidado os toca; ¡oh tú solo! si toca a solo uno, »recebid las palabras que la boca 605 echa con la doliente ánima fuera, antes que el cuerpo torne en tierra poca. »¡Oh náyades, de aquesta mi ribera[118] corriente moradoras! ¡Oh napeas, guarda del verde bosque verdadera![119] 610 »Alce una de vosotras, blancas deas, del agua su cabeza rubia un poco, así, ninfa, jamás en tal se vea. »Podré decir que con mis quejas toco las divinas orejas, no pudiendo[120] 615 las humanas tocar, cuerdo ni loco. »¡Oh hermosas oréades, que teniendo el gobierno de selvas y montañas, a caza andáis por ellas discurriendo! »Dejad de perseguir las alimañas; 620 venid a ver un hombre perseguido, a quien ni valen fuerzas ya ni mañas. »¡Oh dríades, de amor hermoso nido,[121] dulces y graciosísimas doncellas, que a la tarde salís de lo escondido, 625 »con los cabellos rubios, que las bellas espaldas dejan de oro cobijadas, parad mientes un rato a mis querellas! »Y si con mi ventura conjuradas no estáis, haced que sean las ocasiones 630 de mi muerte aquí siempre celebradas. »¡Oh lobos, oh osos, que, por los rincones destas fieras cavernas escondidos, estáis oyendo agora mis razones! »Quedaos adiós, que ya vuestros oídos 635 de mi zampoña fueron halagados, y alguna vez de amor enternecidos. »Adiós, montañas; adiós, verdes prados; adiós, corrientes ríos espumosos; vivid sin mí con siglos prolongados; 640 »y mientras en el curso presurosos iréis al mar a dalle su tributo, corriendo por los valles pedregosos, »haced que aquí se muestre triste luto por quien, viviendo alegre, os alegraba 645 con agradable son y viso enjuto.[122] »Por quien aquí sus vacas abrevaba, por quien, ramos de lauro entretejiendo, aquí sus fuertes toros coronaba.» Estas palabras tales en diciendo, 650 en pie me alcé por dar ya fin al duro dolor que en vida estaba padeciendo. Y por el paso en que me ves te juro[123] que ya me iba a arrojar de do te cuento, con paso largo y corazón seguro,[124] 655 cuando una fuerza súbita de viento vino con tal furor, que de una sierra pudiera remover el firme asiento. De espaldas, como atónito, en la tierra desde ha gran rato me hallé tendido;[125] 660 que así se halla siempre aquel que yerra.[126] Con más sano discurso en mi sentido, comencé de culpar el presupuesto[127] y temerario error que había seguido, en querer dar con triste muerte al resto 665 de aquesta breve vida fin amargo, no siendo por los hados aún dispuesto. De allí me fui con corazón más largo para esperar la muerte, cuando venga a relevarme deste grave cargo. 670 Bien has ya visto cuánto me convenga, que pues buscalla a mí no se consiente, ella en buscarme a mí no se detenga. Contado te he la causa, el acidente, el daño y el proceso todo entero; 675 cúmpleme tu promesa prestamente. Y si mi amigo cierto y verdadero eres, como yo pienso, vete agora; no estorbes un dolor acerbo y fiero al afligido y triste cuando llora. 680 SALICIO Tratara de una parte que agora solo siento, si no pensaras que era dar consuelo. Quisiera preguntarte cómo tu pensamiento 685 se derribó tan presto en ese suelo, o se cubrió de un velo, para que no mirase que quien tan luengamente amó, no se consiente 690 que tan presto del todo te olvidase. ¿Qué sabes si ella agora juntamente su mal y el tuyo llora? ALBANIO Cese ya el artificio de la maestra mano; 695 no me hagas pasar tan grave pena. Harásme tú, Salicio, ir do nunca pie humano estampó su pisada en el arena. Ella está tan ajena 700 de estar desa manera como tú de pensallo, aunque quieres mostrallo con razón aparente a verdadera. Ejercita aquí el arte 705 a solas, que yo voyme en otra parte. SALICIO No es tiempo de curalle, hasta que menos tema la cura del maestro y su crueza. Solo quiero dejalle; 710 que aún está el apostema intratable, a mi ver, por su dureza. Quebrante la braveza del pecho empedernido con largo y tierno llanto; 715 ireme yo entre tanto a requerir de un ruiseñor el nido, que está en un alta encina, y estará presto en manos de Gravina.[128] CAMILA Si desta tierra no he perdido el tino, 720 por aquí el corzo vino que ha traído, después que fue herido, atrás el viento. ¿Qué recio movimiento en la corrida lleva, de tal herida lastimado? En el siniestro lado soterrada 725 la flecha enherbolada va mostrando, las plumas blanqueando solas fuera. Y háceme que muera con buscalle. No pasó deste valle; aquí está cierto,[129] y por ventura muerto. ¡Quién me diese 730 alguno que siguiese el rastro agora, mientras la ardiente hora de la siesta en aquesta floresta yo descanso! ¡Ay viento fresco y manso y amoroso, almo, dulce, sabroso! Esfuerza, esfuerza 735 tu soplo, y esta fuerza tan caliente del alto sol ardiente hora quebranta; que ya la tierna planta del pie mío anda a buscar el frío desta hierba. A los hombres reserva tú, Diana, 740 en esta siesta insana tu ejercicio; por agora tu oficio desamparo, que me ha costado caro en este día. ¡Ay dulce fuente mía, y de cuán alto con solo un sobresalto me arrojaste! 745 ¿Sabes qué me quitaste, fuente clara? Los ojos de la cara, que no quiero menos un compañero que yo amaba; mas no como él pensaba. Dios ya quiera que antes Camila muera que padesca 750 culpa por do meresca ser echada de la selva sagrada de Diana.[130] ¡Oh cuán de mala gana mi memoria renueva aquesta historia! Mas la culpa ajena me desculpa; que si fuera 755 yo la causa primera desta ausencia, yo diera la sentencia en mi contrario. Él fue muy voluntario y sin respeto. Mas ¿para qué me meto en esta cuenta? Quiero vivir contenta y olvidallo, 760 y aquí donde me hallo recrearme. Aquí quiero acostarme, y en cayendo la siesta iré siguiendo mi corcillo, que yo me maravillo ya y me espanto cómo con tal herida huyó tanto. 765 ALBANIO Si mi turbada vista no me miente, paréceme que vi entre rama y rama una ninfa llegar a aquella fuente. Quiero llegar allá; quizá, si ella ama, me dirá alguna cosa con que engañe 770 con algún falso alivio aquesta llama. Y no se me da nada que desbañe[131] mi alma, si es contrario lo que creo; que a quien no espera bien no hay mal que dañe. ¡Oh santos dioses! ¿Qué es esto que veo? 775 ¿Es error de fantasma convertida en forma de mi amor y mi deseo? Camila es esta que está aquí dormida; no puede de otra ser su hermosura; la razón está clara y conocida: 780 una obra sola quiso la natura[132] hacer como esta, y rompió luego apriesa la estampa do fue hecha tal figura.[133] ¿Quién podrá luego de su forma espresa el traslado sacar, si la maestra 785 misma no basta, y ella lo confiesa? Mas ya que es cierto el bien que a mí se muestra ¿cómo podré llegar a despertalla, temiendo yo la luz que a ella me adiestra?[134] ¿Si solamente de poder tocalla 790 perdiese el miedo yo? Mas ¿si despierta?... Si despierta, tenella y no soltalla. Esta osadía temo que no es cierta. Mas ¿qué me puede hacer? Quiero llegarme. En fin, ella está agora como muerta. 795 Cabe ella por lo menos asentarme bien puedo; mas no ya como solía. ¡Oh mano poderosa de matarme! ¿Viste cuánto tu fuerza en mí podía? ¿Por qué para sanarme no la pruebas? 800 Que tu poder a todo bastaría. CAMILA Socórreme, Diana. ALBANIO No te muevas, que no te he de soltar; escucha un poco. CAMILA ¿Quién me dijera, Albanio, tales nuevas? Ninfas del verde bosque a vos invoco, 805 a vos pido socorro desta fuerza. ¿Qué es esto, Albanio? Dime si estás loco. ALBANIO Locura debe ser la que me fuerza a querer más que el alma y que la vida a la que a aborrecerme así se esfuerza. 810 CAMILA Yo debo ser de ti la aborrecida, pues me quieres tratar de tal manera, siendo tuya la culpa conocida. ALBANIO ¿Yo culpa contra ti? Si la primera no está por cometer, Camila mía, 815 en tu desgracia y disfavor yo muera. CAMILA ¿Tú no violaste nuestra compañía, queriéndola torcer por el camino que de la vida honesta se desvía? ALBANIO ¿Cómo de sola un hora el desatino 820 ha de perder mil años de servicio, si el arrepentimiento tras él vino? CAMILA Aqueste es de los hombres el oficio: tentar el mal, y si es malo el suceso, pedir con humildad perdón del vicio. 825 ALBANIO ¿Qué tenté yo, Camila? CAMILA Bueno es eso. Esta fuente lo diga, que ha quedado por un testigo de tu mal proceso. ALBANIO Si puede ser mi yerro castigado con muerte, con deshonra o con tormento, 830 vesme aquí, estoy a todo aparejado. CAMILA Suéltame ya la mano, que el aliento me falta de congoja. ALBANIO He muy gran miedo que te me irás, que corres más que el viento. CAMILA No estoy como solía, que no puedo 835 moverme ya, de mal ejercitada. Suelta, que casi me has quebrado un dedo. ALBANIO ¿Estarás, si te suelto, sosegada, mientras con razón clara yo te muestro que fuiste sin razón de mí enojada? 840 CAMILA Eres tú de razones gran maestro. Suelta, que sí estaré. ALBANIO Primero jura por la primera fe del amor nuestro. CAMILA Yo juro por la ley sincera y pura de la amistad pasada, de sentarme, 845 y de escuchar tus quejas muy segura. ¡Cuál me tienes la mano, de apretarme con esa dura mano, descreído! ALBANIO ¡Cuál me tienes el alma de dejarme! CAMILA Mi prendedero de oro ¡si es perdido!...[135] 850 ¡Oh cuitada de mí! Mi prendedero desde aquel valle aquí se me ha caído. ALBANIO Mira no se cayese allá primero, antes de aqueste al Val de la Hortiga. CAMILA Doquier que se perdió, buscallo quiero. 855 ALBANIO Yo iré a buscado, escusa esa fatiga; que no puedo sufrir que aquesta arena abrase el blanco pie de mi enemiga. CAMILA Pues que quieres tomar por mí esta pena, derecho ve primero a aquellas hayas; 860 que allí estuve yo echada un hora buena. ALBANIO Ya voy; mas entre tanto no te vayas. CAMILA Seguro ve, que antes verás mi muerte que tú me cobres ni a tus manos hayas. ALBANIO ¡Ah, ninfa desleal! Y ¿desa suerte 865 se guarda el juramento que me diste? ¡Ah condición de vida dura y fuerte! ¡Oh falso amor, de nuevo me heciste revivir con un poco de esperanza! ¡Oh modo de matar penoso y triste! 870 ¡Oh muerte llena de mortal tardanza! Podré por ti llamar injusto el cielo, injusta su medida y su balanza. Recibe tú, terreno y duro suelo, este rebelde cuerpo, que detiene 875 del alma el espedido y leve vuelo. Yo me daré la muerte, y aun si viene alguno a resistirme... ¿A resistirme? Él verá que a su vida no conviene. ¿No puedo yo morir, no puedo irme 880 por aquí, por allí, por do quisiere, desnudo espirtu o carne y hueso firme? SALICIO Escucha, que algún mal hacerse quiere, o cierto tiene trastornado el seso. ALBANIO Aquí tuviese yo quien mal me quiere. 885 Descargado me siento de un gran peso; paréceme que vuelo, despreciando monte, choza, ganado, leche y queso. ¿No son aquestos pies? Con ellos ando. Ya caigo en ello, el cuerpo se me ha ido; 890 solo el espirtu es este que hora mando. ¿Hale hurtado alguno o escondido mientras mirando estaba yo otra cosa? ¿O si quedó por caso allí dormido? Una figura de color de rosa 895 estaba allí durmiendo; ¿si es aquella mi cuerpo? No, que aquella es muy hermosa NEMOROSO Gentil cabeza; no daría por ella yo para mi traer solo un cornado.[136] ALBANIO ¿A quién iré del hurto a dar querella? 900 SALICIO Estraño ejemplo es ver en qué ha parado este gentil mancebo, Nemoroso; ¡Y a nosotros que le hemos más tratado, manso, cuerdo, agradable, virtuoso, sufrido, conversable, buen amigo, 905 y con un alto ingenio, gran reposo! ALBANIO Yo podré poco, o hallaré testigo de quién hurtó mi cuerpo; aunque esté ausente, yo lo perseguiré como enemigo. ¿Sabrásme decir dél, mi clara fuente? 910 Dímelo, si lo sabes; así Febo nunca tus frescas ondas escaliente. Allá dentro en lo fondo está un mancebo de laurel coronado, y en la mano un palo propio, como yo, de acebo. 915 Hola, ¿quién está allá? Responde, hermano. ¡Válgame Dios! O tú eres sordo o mudo, o enemigo mortal del trato humano. Espirtu soy, de carne ya desnudo, que busco el cuerpo mío, que me ha hurtado 920 algún ladrón malvado, injusto y crudo. Callar que callarás. ¿Hasme escuchado? ¡Oh santo Dios! Mi cuerpo mismo veo, o yo tengo el sentido trastornado. ¡Oh cuerpo! Hete hallado, y no lo creo; 925 tanto sin ti me hallo descontento. Pon fin ya a tu destierro y mi deseo. NEMOROSO Sospecho que el contino pensamiento que tuvo de morir antes de agora le representa aqueste apartamiento. 930 SALICIO Como del que velando siempre llora, quedan durmiendo las especies llenas del dolor que en el alma triste mora. ALBANIO Si no estás en cadenas, sal ya fuera a darme verdadera forma de hombre, 935 que agora solo el nombre me ha quedado. Y si no estás forzado en ese suelo, dímelo; que si al cielo que me oyere, con quejas no moviere y llanto tierno, convocaré el infierno y reino escuro, 940 y romperé su muro de diamante, como hizo el amante blandamente[137] por la consorte ausente, que cantando estuvo halagando las culebras de las hermanas negras mal peinadas.[138] 945 NEMOROSO ¡De cuán desvariadas opiniones saca buenas razones el cuitado! SALICIO El curso acostumbrado del ingenio, aunque le falte el genio que lo mueva, con la fuga que lleva, corre un poco; 950 y aunque este está hora loco, no por eso ha de dar al travieso su sentido en todo, habiendo sido cual tú sabes. NEMOROSO No más, no me le alabes, que por cierto, de vello como muerto estoy llorando. 955 ALBANIO Estaba contemplando qué tormento es este apartamiento. A lo que pienso no nos aparta inmenso mar airado, no torres de fosado rodeadas,[139] no montañas cerradas y sin vía, 960 no ajena compañía, dulce y cara; un poco de agua clara nos detiene; por ella no conviene lo que entramos[140] con ansia deseamos; porque al punto que a ti me acerco y junto, no te apartas; 965 antes nunca te hartas de mirarme, y de sinificarme en tu meneo que tienes gran deseo de juntarte con esta media parte. Daca, hermano, échame acá esa mano, y como buenos 970 amigos a lo menos nos juntemos, y aquí nos abracemos. Ah ¿burlaste? ¿Así te me escapaste? Yo te digo que no es obra de amigo hacer eso. ¿Quedo yo, don Travieso, remojado, 975 y tú estás enojado? ¡Cuán apriesa mueves ¿qué cosa es esa? tu figura! ¿Aún esa desventura me quedaba? Ya yo me consolaba en ver serena tu imagen, y tan buena y amorosa.[141] 980 No hay bien ni alegre cosa ya que dure. NEMOROSO A lo menos, que cure tu cabeza. SALICIO Salgamos, que ya empieza un