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Obras

Chapter 11 of 20

Obras — Part 11

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solo hijo deseado; mas luego dél nació quien ha estragado 5 del todo el amoroso pensamiento; que en áspero rigor y en gran tormento los primeros deleites ha trocado. ¡Oh crudo nieto, que das vida al padre[383] y matas al abuelo! ¿por qué creces 10 tan disconforme a aquel de que has nacido? ¡Oh celoso temor! ¿a quién pareces? ¡Que la envidia, tu propia y fiera madre, se espanta en ver el mostro que ha parido![384] XXXII Estoy contino en lágrimas bañado, rompiendo el aire siempre con sospiros; y más me duele nunca osar deciros que he llegado por vos a tal estado, que viéndome do estoy y lo que he andado 5 por el camino estrecho de seguiros, si me quiero tornar para huiros, desmayo viendo atrás lo que he dejado; si a subir pruebo, en la difícil cumbre, a cada paso espántanme en la vía 10 ejemplos tristes de los que han caído. Y sobre todo, fáltame la lumbre de la esperanza, con que andar solía por la escura región de vuestro olvido.[385] XXXIII Mario, el ingrato amor, como testigo[386] de mi fe pura y de mi gran firmeza, usando en mí su vil naturaleza, que es hacer más ofensa al más amigo; teniendo miedo que si escribo o digo 5 su condición, abajo su grandeza, no bastando su fuerza a mi crueza, ha esforzado la mano a mi enemigo. Y así, en la parte que la diestra mano gobierna, y en aquella que declara 10 el conceto del alma, fui herido. Mas yo haré que aquesta ofensa, cara le cueste al ofensor, que ya estoy sano, libre, desesperado y ofendido. XXXIV Gracias al cielo doy que ya del cuello del todo el grave yugo he sacudido, y que del viento el mar embravecido veré desde la tierra sin temello. Veré colgada de un sutil cabello[387] 5 la vida del amante embebecido en su error, y en su engaño adormecido, sordo a las voces que le avisan dello. Alegrárame el mal de los mortales; mas no es mi corazón tan inhumano 10 en aqueste mi error como parece, porque yo huelgo, como huelga el sano, no de ver a los otros en los males, sino de ver que dellos él carece.[388] XXXV Boscán, las armas y el furor de Marte,[389] que con su propia sangre el africano suelo regando, hacen que el romano imperio reverdesca en esta parte, han reducido a la memoria el arte 5 y el antiguo valor italiano, por cuya fuerza y valerosa mano África se aterró de parte a parte. Aquí donde el romano encendimiento, donde el fuego y la llama licenciosa 10 solo el nombre dejaron a Cartago, vuelve y revuelve amor mi pensamiento, hiere y enciende el alma temerosa, y en llanto y en ceniza me deshago.[390] XXXVI A la entrada de un valle, en un desierto, do nadie atravesaba ni se vía, vi que con estrañeza un can hacía estremos de dolor con desconcierto; ahora suelta el llanto al cielo abierto, 5 ora va rastreando por la vía; camina, vuelve, para, y todavía quedaba desmayado como muerto. Y fue que se apartó de su presencia su amo, y no le hallaba, y esto siente: 10 mirad hasta dó llega el mal de ausencia. Moviome a compasión ver su acidente; díjele lastimado: «Ten paciencia, que yo alcanzo razón, y estoy ausente.»[391] XXXVII Mi lengua va por do el dolor la guía; ya yo con mi dolor sin guía camino; entrambos hemos de ir con puro tino; cada uno va a parar do no querría, yo, porque voy sin otra compañía, 5 sino la que me hace el desatino; ella, porque la lleve aquel que vino a hacella decir más que querría. Y es para mí la ley tan desigual, que aunque inocencia siempre en mí conoce, 10 siempre yo pago el yerro ajeno y mío. ¿Qué culpa tengo yo del desvarío de mi lengua, si estoy en tanto mal, que el sufrimiento ya me desconoce? XXXVIII Siento el dolor menguarme poco a poco, no porque ser le sienta más sencillo, mas fallece el sentir para sentillo, después que de sentillo estoy tan loco. Ni en sello pienso que en locura toco, 5 antes voy tan ufano con oíllo, que no dejaré el sello y el sufrillo, que si dejo de sello el seso apoco. Todo me empece, el seso y la locura; prívame este de sí por ser tan mío; 10 mátame estotra por ser yo tan suyo. Parecerá a la gente desvarío preciarme deste mal, do me destruyo: yo lo tengo por única ventura.[392] CANCIONES EN VERSOS CORTOS I Culpa debe ser quereros,[393] según lo que en mí hacéis; mas allá lo pagaréis, do no sabrán conoceros, por mal que me conocéis. Por quereros, ser perdido pensaba, que no culpado; mas que todo lo haya sido así me lo habéis mostrado, que lo tengo bien sabido. ¡Quién pudiese no quereros tanto, como vos sabéis, por holgarme que paguéis lo que no han de conoceros con lo que no conocéis! II Yo dejaré desde aquí de ofenderos más hablando; porque mi morir callando os ha de hablar por mí. Gran ofensa os tengo hecha hasta aquí en haber hablado, pues en cosa os he enojado que tampoco me aprovecha. Derramaré desde aquí mis lágrimas no hablando; porque quien muere callando tiene quien hable por sí. III Acaso supo, a mi ver,[394] y por acierto quereros, quien tal yerro fue a hacer, como partirse de veros donde os dejase de ver. Imposible es que este tal, pensando que os conocía, supiese lo que hacía, cuando su bien y su mal junto os entregó en un día. Acertó acaso a hacer lo que si por conoceros hiciera, no podía ser partirse, y con solo veros dejaros siempre de ver. IV Pues este nombre perdí,[395] Dido, mujer de Siqueo, en mi muerte esto deseo que se escriba sobre mí: «El peor de los troyanos dio la causa y el espada; Dido, a tal punto llegada, no puso más de las manos.» V De la red y del hilado[396] hemos de tomar, señora, que echáis de vos en un hora todo el trabajo pasado. Y si el vuestro se ha de dar a los que se pasearen, lo que por vos trabajaren, ¿dónde lo pensáis echar? VI ¿Qué testimonios son estos[397] que le queréis levantar? Que no fue sino bailar. ¿Esta tienen por gran culpa? No lo fue a mi parecer, porque tiene por desculpa que lo hizo la mujer. Esta le hizo caer, mucho más que no el saltar que hizo con el bailar. VII La gente se espanta toda[398] que hablar a todos distes, que un milagro que hecistes, hubo de ser en la boda. Pienso que habéis de venir, si vais por este camino, a tornar el agua en vino, como el danzar en reír. VIII Nadie puede ser dichoso; señora, ni desdichado, sino que os haya mirado. Porque la gloria de veros en ese punto se quita que se piensa mereceros. Así que, sin conoceros, nadie puede ser dichoso, señora, ni desdichado, sino que os haya mirado. APÉNDICES I A LA MUY MAGNÍFICA SEÑORA DOÑA JERÓNIMA PALOVA DE ALMOGÁVAR, GARCILASO DE LA VEGA[399] Si no hubiera sabido antes de ahora dónde llega el juicio de V. m. bastárame para entenderlo ver que os parescía bien este libro; mas ya estábades tan adelante en mi opinión que paresciéndome este libro bien hasta ahora por muchas causas, la principal por donde ahora me lo paresce es porque le habéis aprobado de tal manera, que podemos decir que le habéis hecho, pues por vuestra causa le alcanzamos a tener en lengua que le entendemos. Porque, no solamente no pensé poder acabar con Boscán que le tradujese,[400] mas nunca me osé poner en decírselo, según le vía siempre aborrecer a los que romanzan libros, aunque él a esto no lo llama romanzar, ni yo tampoco,[401] mas aunque lo fuera creo que no se escusara dello mandándolo V. m. Estoy muy satisfecho de mí, porque antes que el libro viniese a vuestras manos,[402] ya yo le tenía en tanto como entonces debía; porque si ahora, después que os parece bien, empezara a conocerle, creyera que me llevaba el juicio de vuestra opinión. Pero ya no hay que sospechar en esto, sino tener por cierto que es libro que merece andar en vuestras manos para que luego se le parezca dónde anduvo y pueda después andar por el mundo sin peligro; porque una de las cosas de que mayor necesidad hay doquiera que hay hombres y damas principales, es de hacer, no solamente todas las cosas que en aquella su manera de vivir acrecienta el punto y el valor de las personas, mas aun de guardarse de todas las que pueden abajarle: lo uno y lo otro se trata en este libro tan sabia y tan cortesanamente que no me parece que hay que desear en él, sino vello cumplido todo en algún hombre, y también iba a decir en alguna dama, si no me acordara que estábades en el mundo para pedirme cuenta de las palabras ociosas. Demás de todo esto puédese considerar en este libro que, como las cosas muy acertadas, siempre se estienden a más de lo que prometen: de tal manera escribió el Conde Castellón[403] lo que debía hacer un singular cortesano, que casi no dejó estado a quien no avisase de su oficio. En esto se puede ver lo que perdiéramos a no entenderle. Y también tengo por muy principal el beneficio que se hace a la lengua castellana en poner en ella cosas que merezcan ser leídas, porque yo no sé qué desventura ha sido siempre la nuestra, que apenas ha nadie escrito en nuestra lengua sino lo que se pudiera muy bien escusar; aunque esto sería malo de probar con los que traen entre las manos estos libros que matan hombres.[404] Y supo V. m. muy bien escoger persona por cuyo medio hiciésedes este bien a todos; que siendo, a mi parecer, tan dificultosa cosa traducir bien un libro como hacerle de nuevo, diose Boscán en esto tan buena maña, que cada vez que me pongo a leer este su libro, o por mejor decir, vuestro, no me parece que le hay escrito en otra lengua; y si alguna vez se me acuerda del que he visto y leído, luego el pensamiento se me vuelve al que tengo entre las manos. Guardó una cosa en la lengua castellana que muy pocos la han alcanzado, que fue huir de la afectación, sin dar consigo en una sequedad; y con gran limpieza de estilo usó de términos muy cortesanos y muy admitidos de los buenos oídos, y no nuevos ni al parecer desusados de la gente. Fue, más desto, muy fiel traductor, porque no se ató al rigor de la letra, como hacen algunos, sino a la verdad de las sentencias, y por diferentes caminos puso en esta lengua toda la fuerza y el ornamento de la otra.[405] Así lo dejó todo tan en su punto como lo halló, y hallolo tal que con poco trabajo podrían los defensores deste libro responder a los que quisiesen tachar alguna cosa dél.[406] No hablo en los hombres de tan tiernos y tan delicados oídos, que entre mil cosas buenas que tendrá este libro, les ofenderá una o dos que no serán tan buenas como las otras; que destos tales no puedo creer sino que aquellas dos les agradan y las otras les ofenden, y podríalo probar con muchas cosas que ellos fuera de esto aprueban. Mas no es de perder tiempo con estos, sino remitirlos a quien les habla y responde dentro en ellos mismos, y volverme a los que con alguna aparencia de razón podrían en un lugar desear satisfacción de algo que les ofendiese; y es, que allí donde se trata de todas las maneras que puede haber de decir donaires y cosas bien dichas a propósito de hacer reír, y de hablar delgadamente, hay algunas puestas por ejemplo que paresce que no llegan al punto de las otras ni merecen ser tenidas por muy buenas de un hombre que tan avisadamente trató las otras partes; y de aquí podrían inferir una sospecha de no tan buen juicio ni tanta fineza del auctor como le damos. Lo que a esto se puede responder es que la intención del auctor fue poner diversas maneras de hablar graciosamente y de decir donaires, y porque mejor pudiésemos conocer la diferencia y el linaje de cada una de aquellas maneras, púsonos ejemplo de todas, y discurriendo por tantas suertes de hablar, no podía haber tantas cosas bien dichas en cada una destas, que algunas de las que daba por ejemplo no fuesen algo más bajas que otras; y por tales creo yo que las tuvo, sin engañarse punto en ellas, un auctor tan discreto y tan avisado como este. Así que ya en esto se ve que él está fuera de culpa; yo solo habré de quedar con una, que es haberme alargado más de lo que era menester; mas enójanme las sinrazones, y hácenme que las haga con una carta tan larga a quien no me tiene culpa. Confieso a V. md. que hube tanta invidia de veros merecer sola las gracias que se deben por este libro, que me quise meter allá entre los renglones o como pudiese; y porque hube miedo que alguno se quisiese meter en traducir este libro,[407] o por mejor decir, dañarle, trabajé con Boscán que sin esperar otra cosa le hiciese luego imprimir, por atajar la presteza que los que escriben mal alguna cosa suelen tener en publicarla; y aunque esta traducción me diera venganza de cualquier otra que hubiera, soy tan enemigo de cisma, que aun esta tan sin peligro me enojara; y por esto, casi por fuerza, le hice que a todo correr le pasase, y él me hizo estar presente a la postrera lima, más como a hombre acogido a razón que como ayudador de ninguna enmienda.[408] Suplico a V. md. que pues este libro está debajo de vuestro amparo, que no pierda nada por esta poca de parte que yo dél tomo, pues en pago desto os le doy escrito de mejor letra donde se lea vuestro nombre y vuestras obras.[409] II CARTA DE GARCILASO AL EMPERADOR CARLOS V[410] † S. C. C. M.t[411] La orden q̄ el Principe[412] a dado enel caminar de la gente es q̄ se deſenbarquen enbaya o en saona y de alli tomen el camino la via de alexandria y paren en medio desta ciudad y de alexandria lo qual se pone luego en obra y yo me parto delante para tener prouisto lo neceſsario en saona. El capitan sabajosa va alo q̄ el principe y el embaxador[413] escriuen; lagente q̄ viene segū todos afirman es muy buena. Nro. Sor. la S. perſona de V. M.t[414] guarde con acrecētamjēto de nueuos Reynos y srios.[415] De genoua XX de mayo 1536. S. C. C. M.t Criado de V. S. M.t Garcilaſso.[416] III GARSIAE LASSI DE LA VEGA AD FERDINANDUM DE ACUÑA[417] EPIGRAMMA Dum Reges, Fernande, canis, dum Caesaris altam Progeniem nostri, claraque facta Ducum, Dum Hispana memoras fractas sub cuspide gentes, Obstupuere homines, obstupuere Dei: Extollensque caput sacri de vertice Pindi Calliope blandis vocibus haec retulit; Macte puer gemina praecinctus tempora lauro, Qui nova nunc Martis gloria solus eras; Hac tibi dat Bacchusque pater, dat Phoebus-Apollo Nympharumque leves Castalidumque chori, Ut quos divino celebrasti carmine Reges, Teque simul, curva qui canis arma lyra, Saepe legant, laudent, celebrent post fata Nepotes: Nullaque perpetuos nox fuget atra dies. IV OCTAVA RIMA «Cristóbal de Castillejo, poeta de agudo ingenio en su tiempo, da el nombre de _poeta_ solamente al nuestro --a Garcilaso-- fol. 27 de sus obras, y da por suya, fol. 275, esta octava rima: Y ya que mis tormentos son forzados, Aunque vienen sin fuerza consentidos ¿Pues qué mayor alivio [a] mis cuidados que ser por vuestra causa padecidos? Si como son por vos bien empleados, De vos fuesen, señora, conocidos, La más crecida angustia de mi pena Sería de descanso y gloria llena.» (Don Tomás Tamayo de Vargas, _Garcilaso de la Vega_, Madrid, 1622, fol. 86 de las anotaciones.) V ANÉCDOTA «Garcilaso, como era un caballero muy cortesano, y el doctor Villalobos un muy del palacio y gracioso médico, así muy ordinariamente --es decir, frecuentemente-- ambos se burlaban; y habiendo estado muy malo Garcilaso, curole el dotor y sanole muy cuidadosamente; y viendo que un día y otro se tardaba la paga, enviole un paje el dotor, que pues le había hecho tanto mal como volverle al mundo, que le pagase. Él --Garcilaso-- abriendo un arca vacía, sacó della también una bolsa vacía, y enviósela con esta copla dentro: La bolsa dice: --Yo vengo Como el arca de moré, Que es el arca de _Noé_ Que quiere decir: _no tengo_.» (_Miscelánea_ de don Luis Zapata, tomo XI del _Memorial histórico español_, pág. 297.) De este mismo juego de vocablos: _Noé_ = _no he_ = _no tengo_, usó también Barahona de Soto en su paradoja _A la pobreza_ y Luis Rufo en _Las quinientas apotegmas_. (V. F. Rodríguez Marín, _Luis Barahona de Soto_, Madrid, 1903, págs 739-740.) ÍNDICE ALFABÉTICO DE PRIMEROS VERSOS Págs. Acaso supo a mi ver, _Versos cortos III_. 257 A Dafne ya los brazos le crecían, _Soneto XIII_. 220 A la entrada de un valle, en un desierto, _Soneto XXXVI_. 252 Amor, amor, un hábito vestí, _Soneto XXVII_. 237 Aquella voluntad honesta y pura, _Égloga III_. 123 Aquí, Boscán, donde del buen troyano, _Elegía II_. 159 Aunque este grave caso haya tocado, _Elegía I_. 145 Boscán, las armas y el furor de Marte, _Soneto XXXV_. 250 Boscán, vengado estáis, con mengua mía, _Soneto XXVIII_. 239 Clarísimo Marqués, en quien derrama, _Soneto XXI_. 228 Como la tierna madre que al doliente, _Soneto XIV_. 221 Con ansia estrema de mirar qué tiene, _Soneto XXII_. 229 Con tal fuerza y vigor son concertados,