Lipi
Sign in
←

Lipi Heritage · Free forever

Obras

Chapter 17 of 20

Obras — Part 17

Listen to this section

Uses your saved EN voice · Narration settings

Narration reads this chapter in responsive sections.

muchos que se trataba del Po, otros, del Ródano, y autor de tanta antigüedad como Esquilo, dijo que era un río de España. (Herrera, 305.) [255] Lampecie, Lampetura y Faetura fueron las tres Helíades. [256] Censuró Juan de Mal-lara la dislocación de esta frase tal como aparece en el verso, y defendieron a Garcilaso Herrera y Tamayo: «la prosa no tiene licencias, a los versos se les consienten... el juicio de la una se puede quedar al oído, como el de la otra a la licencia de los poetas; pero menos lo fue Mal-lara, que docto y hombre de bien, y rara vez juzgan bien de los poetas los que no lo son». (Tamayo, notas, fol. 31.) [257] «_Abastanza._ Voz antigua, hoy desusada enteramente en nuestra lengua. Los italianos la han conservado.» (Azara.) [258] «Más propio es esto que dice Garcilaso para alabar una dama que a un caballero... mas, porque D. Bernaldino era mancebo de edad tierna que no había dado muestra de su valor, pudiera emplear esto en lamentar las esperanzas perdidas.» (Herrera, pág. 311.) Esta misma consideración requiere el pasaje de la Eg. II, v. 1254 y siguientes. Por lo demás, en muchos autores antiguos se encontraron ejemplos semejantes, «porque la hermosura es siempre digna de imperio y no desdice a la fortaleza viril». (Tamayo, notas, fol. 56.) [259] «Declara la índole y lo que prometían las esperanzas de su valor.» (Herrera, pág. 312.) [260] «Cosa muy usada fue poner dioses a los ríos, pintándolos recostados, y alzado el medio cuerpo, y con las urnas debajo el brazo, enviar de allí los ríos como de una fuente; coronábanlos por la mayor parte con guirnaldas de cañas, y cubiertos hasta el ombligo de un carbaso, que es vestidura floja y ancha, y desnudos la parte superior del cuerpo; tal se ve Tibre en Roma en casa Cesi, tal Arno en los huertos del Pontífice y tal describe Virgilio en el 8.º al mesmo Tibre...» (Herrera, 312.) [261] _Trinacria_ es lo mismo que decir Sicilia. (Herrera, 316.) [262] Los lascivos sátiros, compañeros de Baco, provocadores y deshonestos, con su busto de hombre, cuerpo de caballo y patas de carnero, tuvieron para los antiguos tal realidad, que algunos historiadores hablan de sátiros de carne y hueso conocidos por las gentes. (V. Herrera, 317.) [263] Refiérese a Héctor, defensor de Troya, vencido y muerto por Aquiles. [264] Recuerda de nuevo la fábula de Adonis. (Véase Eg. III, 176, nota.) [265] Oeta es un monte de Tesalia que, según Estrabón, lib. 9, se extiende de oriente a occidente, desde las Termópilas hasta el golfo de Arta. (V. Herrera, 331.) [266] «_Alcides_ se llamó Hércules por su gran fuerza, porque en griego _Alce_ es fuerza. Otros dicen que por su agüelo Alceo. Dicen que sintiéndose morir de la ponzoña de la camisa, que su mujer Dejanira le había enviado, hizo una hoguera en el monte Oeta y allí se quemó. Esta ficción quieren que sea la purificación de los excelentes hombres que suben a ser dioses, dejando acá la vestidura grosera del alma.» (Brocense, nota 59.) [267] «_El claro padre._ D. García de Toledo, que murió en los Gelves de poca edad. _El sublime abuelo._ D. Fadrique, Duque de Alba.» (Azara.) [268] «El mar, sin duda, cerca la tierra y la tierra el mar, mas creyendo los antiguos que este era mayor, dijeron que la coronaba... Pero los modernos que con curiosidad lo tienen especulado, prueban ser mayor la tierra que el Océano, según, no sus superficies, sino sus cuerpos, en que es, sin comparación, mayor la tierra, como fácilmente se deduce de sus diámetros...» (Tamayo, notas, fol. 35.) [269] Como si dijese desde el polo Sur al polo Norte _Calisto_ es la Osa Mayor. Antes fue una bella ninfa de quien Júpiter anduvo enamorado. La iracunda Juno la convirtió en osa, y entonces Júpiter la transportó al cielo. (Ovidio, _Metam._, lib. II, fáb. IV.) [270] _Elegía a Boscán_; la escribió Garcilaso a su amigo desde Sicilia, de regreso de su expedición a Túnez con el ejército del Emperador, año de 1535. Esta Elegía y la anterior debieron ser escritas hacia la misma fecha. [271] «Anquises fue hijo de Asáraco y padre de Eneas, que lo engendró en Venus junto a la Ribera de Simois, río de Troya.» (Herrera, 356.) [272] «Este confusísimo terceto quiere decir que el Mantuano Virgilio, en sus eternos versos, nos conserva la memoria de que Anquises está enterrado en Trápana --ciudad de Sicilia--. Libro III de la Eneida.» (Azara.) [273] «Llama César Africano al Emperador Carlos quinto porque venció a África.» (Brocense, nota 66.) [274] De la celebridad de este verso dan testimonio Sa de Miranda, en su égloga _Nemoroso_; Barahona de Soto, en su soneto a Herrera, a propósito de las _Anotaciones_, y Lope de Vega, v. Cayetano A. de la Barrera, _Nueva biografía_, tomo I de las _Obras de Lope de Vega_, publicadas por la R. A. Española, Madrid, 1890, pág. 122. [275] Dice Cienfuegos (_Vida del Grande San Francisco de Borja_, Madrid, 1726, pág. 49) que «lo que más robaba en Garcilaso la afición del Marqués de Lombay... era el no haber sentido jamás en sus labios respiración que empañase la fama ajena...; escribiendo con pluma elegante en todos los estilos, solo parece que ignoraba el de la sátira, en que son elocuentes y agudos aun los menos discretos». [276] Llama _la patria de la Sirena_ a Nápoles, que antes se llamó Parténope, por una de las tres Sirenas así llamada, cuyo cuerpo allí se halló. (Brocense, nota 66.) [277] Nápoles fue tierra de muchos deleites y regalos, según el testimonio de los clásicos (V. notas de Azara y Tamayo, y acaso por esto la tradición la hizo patria de las Sirenas.) Era una ciudad nobilísima, vestida de jardines y bellos edificios, y llena de caballeros y gente rica, «domicilio de hombres ociosos, que muchos, por huir de negocios, se iban de Roma a ella». (Herrera, págs. 359-364.) [278] Sobre estos amores a que alude el poeta véase adelante, nota al Son. XXVI, v. 1. [279] «Quiere decir: Este temor persigue la esperanza y oprime el gran deseo de su holganza, con el cual deseo van mis ojos.» (Brocense, nota 69.) [280] «La túnica de diamante significa la fortaleza, que tan importante es para la guerra; aunque escribe San Isidoro que pintaban a Marte con el pecho desnudo y sin armas, porque el que se halla en la guerra, se debe arrojar en la batalla sin miedo de la muerte.» (Herrera, pág. 346.) [281] «Y en medio de la guerra peligrosa... Te acuerdas del amor y del ausencia Y maldices allí el rigor de Marte Pronosticando en ti dura sentencia...» (Cristóbal Mosquera de Figueroa, _Elegía a la muerte de Garcilaso, Anotaciones_ de Herrera, pág. 40.) Pocos meses después de escribir Garcilaso la presente Elegía se cumplió, en efecto, este siniestro presentimiento de su muerte. [282] «Y se cumplió --su pronóstico-- hasta en sus términos literales, porque murió... asaltando una torre como a su valor cuadraba, pero no cayó _traspasado de hierro agudo y fuerte_, sino prosaicamente descalabrado por una piedra...» (M. Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, pág. 147.) [283] _Las venas dulcemente desatado_, es una cláusula casi _absoluta_ en que el participio _desatado_ no concierta con el substantivo de su oración, _venas_, sino con el sujeto principal, aquel, mantenido por el pensamiento aun dentro de la aposición; en prosa habría que decir, _las venas dulcemente desatadas_. Es tan rara tal construcción que las gramáticas no dan cuenta de ella; sin embargo, pueden recogerse algunos ejemplos: --«Los alemanes, -- El fiero cuello _atados_, -- Y los franceses van domesticados.» (Garcilaso, Canc. V, v. 18.) -- «_Desnuda el pecho anda ella._» (Góngora.) -- «_Desnuda_ el pecho, el brazo _descubierta_.» (Góngora.) -- «Febo... cantó -- _Revuelto_ en oro la encrespada frente.» (Herrera.) -- «estuve... ya entregado -- Al agudo cuchillo la garganta.» (Ercilla.) -- «El cuerpo de nieve pura -- Que excede a toda blancura -- _Vestido_ del sol los rayos -- Vertiendo abriles y mayos --de la blanca vestidura.» (Cristobalina Fernández.) (V. Castro, _Poetas líricos_, etc., pág. 31, nota.) [284] Elogia también la playa de Barcelona, patria de Boscán, D. Diego Hurtado de Mendoza en su carta V, a María de Peña (_Auts. Esps. poetas líricos de los siglos XVI y XVII_, pág. 59): «Que, como desparece Barcelona -- Y huye aquella plaza gloriosa, -- Ansí va enflaqueciendo la persona...» [285] Alude a D.ª Ana Girón de Rebolledo, dama valenciana, esposa de Boscán. «Era de singular belleza, como se deduce de estos versos de Garcilaso. D. Diego Hurtado de Mendoza la llama sabia, gentil y cortés, en una epístola a Boscán. Este, en su respuesta, encarece la vida quieta, dulce y sosegada que llevaba en compañía de su esposa, de quien elogia con entusiasmo la belleza, bondad y discreción. Dícese que juntos leían y saboreaban los poetas clásicos, especialmente Homero, Virgilio, Catulo y Propercio, lo cual arguye en pro de la cultura literaria de doña Ana... Al frente de las ediciones de Boscán va un prólogo que, bien leído, a nadie puede ser atribuido sino a D.ª Ana...» (M. Serrano y Sanz, _Apuntes para una Bibl. de Escritoras Españolas_, Madrid, 1903, tomo I, pág. 459. V. Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, págs. 131-136.) [286] La presente Epístola es el único ensayo de _verso suelto_ que de Garcilaso conocemos. Boscán y Garcilaso fueron los primeros artífices castellanos que se ejercitaron en esta clase de verso. En sus composiciones es preciso apreciar el valor histórico más que el artístico. El _verso suelto_ tuvo que pasar por muchas pruebas antes de conseguir la perfección clásica del _Aminta_ de Jáuregui. (V. Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, pág. 239.) [287] «...facilidad, descuido, libertad sin afectación de palabras ni exornación de sentencias, todo lo tiene esta carta, cuya llaneza, en vano y sin razón es culpada, pues ella es particular alabanza en este género de escritura.» (Tamayo, notas, fol. 38.) [288] Garcilaso había venido desde Nápoles a Barcelona, enviado por el Virrey D. Pedro, para informar personalmente al Emperador de los desastres que había causado en las costas de Italia la armada de Barbarroja. Debió llegar a Barcelona poco después del 4 de septiembre de 1534, y estuvo en ella hasta el 1.º de octubre, en que emprendió su regreso a Nápoles, haciendo en doce días el camino, a caballo, desde Barcelona a Valclusa. (V. Navarrete, pág. 237.) [289] De Boscán a Garcilaso hay una sincera expresión de amistad honda y sentida en el soneto: _Garcilaso, que al bien siempre aspirante_... [290] En honor de Garcilaso se ha dicho que, en medio de la llaneza de esta carta, da idea de su erudición el hecho de que la mayor parte de sus consideraciones sobre la amistad coinciden con la doctrina de Aristóteles en su _Ética_, lib. VIII. (V. Conti, _Col. de poesías castellanas_, traducidas al italiano, Parte 1.ª, tomo II, pág. 345.) [291] «Vulgar dicho es: _Beatius est dare, quam accipere_.» (Brocense, nota 76.) [292] Volvía Garcilaso esta vez a Italia por la Provenza, patria de los trovadores, no siendo acaso prudente ir por mar a causa de las naves de Barbarroja que lo infestaban. (Navarrete, pág. 59.) [293] _Varlet_, palabra francesa antigua, como _vaslet_, hoy _valet_: criado, fámulo. [294] _Argén_, es otro galicismo, que solamente por donaire emplea Garcilaso en esta ocasión. [295] Mosén Durall, uno de los mejores amigos de Boscán, fue un caballero principal y rico de Barcelona, maestro racional o contador del Principado, y hombre de noble trato y buen burlar, según el mismo Boscán en su _Epístola_ a Hurtado de Mendoza. Era muy gordo el Dorall, y por eso dice Garcilaso lo de _abrazad si pudiereis_. (Herrera, pág. 384.) [296] 12 del mes de octubre del año 1534. Escribe Garcilaso desde Valclusa, do nació madona Laura, claro fuego del Petrarca. [297] _como perdido_: ciegamente, como loco. «Noto que es frase particular de las ponderaciones de nuestro poeta, esta _como perdido_, así en el Son. VIII, v. 7: _Salen fuera de sí como perdidos_.» (Tamayo, notas, fol. 17.) [298] Hállase repetido este pensamiento en varios poetas, en Horacio, Petrarca, Tansillo, y aun en el mismo Garcilaso, Eleg. II, v. 176 y sigs. Horacio en la Oda 22, libro I, acaba diciendo: «...ya me ponga alguno En la región al sol más allegada, Do no vive ninguno, Siempre será de mí Lalage amada: La del reír gracioso La del parlar muy más que miel sabroso.» (Brocense, nota 19.) [299] _esecutarse_, ejecutarse. (V. Eg. II, v. 253, nota.) La doble _ss_ que pone Herrera, conforme a la ortografía de su tiempo, en _essecutarse_, _fuessedes_, _supiesse_, _desso_, _passarse_, etc., no la conservamos en ningún caso. [300] A esto aludió F. de Cangas, diciendo: «Porque no quiere el amor -- La muerte del amador, -- Sino tomallo a partido; -- Que perdonar al rendido -- Es gloria del vencedor.» (Herrera, _Anotaciones_, pág. 224.) [301] Lo de _tendido_ en este verso y en el 13 de esta misma canción fue enmendado en _rendido_ por D. Diego Hurtado de Mendoza, considerando aquella voz menos digna, «pero juzga doctamente D. Juan de Fonseca y Figueroa que no se ha de mudar, por ser modo ordinario de los poetas latinos _jacere ante pedes_... y en los griegos frecuentísimamente, mirando por ventura a la costumbre de los que rogaban tocando las rodillas y echados a los pies.» (Tamayo, notas, fol. 18.) (V. Eg. II, v. 661, nota.) [302] La amarillez de los que aman, dice Herrera que «debe proceder, por ventura, de tristeza y profundo cuidado, porque arrebatados en consideración de lo que desean, gastan y destruyen la propia virtud y impiden sus operaciones con la vigilia y trabajo de los espíritus», pero reconoce como causa general «la poca fuerza del calor natural que no puede digerir bien ni hacer buena sangre». (_Anotaciones_, pág. 225.) [303] _Contrastar_: hacer frente, resistir. [304] «Pensaron los antiguos que los vientos eran intérpretes y mensajeros que llevaban los ruegos y votos y todas las palabras a las orejas de los dioses... y los votos que no tenían suceso y eran vanos, pensaban que los vientos no los llevaban ante los dioses, antes los disipaban o arrojaban lejos, en regiones apartadas.» (Herrera, pág. 231.) [305] Los últimos versos de esta estancia, mal conocidos en su forma original, han sido modificados a su manera por cada anotador, como puede verse en Tamayo, notas, fol. 20. [306] Herrera llama aquí la atención con estas palabras: «Ningún poeta élogo (de elegía), conforme a lo que yo he leído dellos y me acuerdo, pudo alcanzar a decir tanto como esto.» (_Anotaciones_, pág. 233.) [307] En esta Canción hay diez versos agudos, uno en la Canción primera, cuatro en la tercera y cuatro en el Soneto XXVII, y estos versos troncados o mancos, que llama el toscano, «son dinos de reprehensión», como dice Herrera, pág. 232. Tienen versos endecasílabos agudos el Marqués de Santillana, y en el Boscán, Sa de Miranda, Hurtado de Mendoza y otros. Siglo XVI. Parece seguro que en tiempos de Garcilaso, el rigor del criterio paroxitónico, o de acentuación grave, que después ha prevalecido, no se cumplía ni entre los mismos italianos, puesto que en el mismo _Orlando_ de Ariosto hay cinco o seis casos de versos agudos. Hoy solamente son lícitos en ciertas combinaciones métricas. (Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, _págs. 219 y sigs._; Rodríguez Marín, _Luis Barahona de Soto_, págs. 414-417.) [308] «Más abajo de Presbourg, ciudad de la Hungría occidental, se divide el Danubio en dos brazos, los cuales no se reúnen hasta Komorn, plaza fuerte de la Hungría oriental, y forman una gran isla a la que se ha dado el nombre de Schut. Previendo Carlos V --cuando el socorro de Viena, 1532-- que Solimán podía traer embarcados por el río víveres y pertrechos de guerra, para estorbarlo envió algunas tropas a esta isla con orden de formar en ellas cuantas baterías se juzgasen necesarias.» (Navarrete, páginas 40-43.) [309] En la isla de Schut, cuya frondosidad y belleza tanto alaba Garcilaso, estuvo él preso, en efecto, de orden del Emperador, desde marzo a junio de 1532, por su intervención en el desposorio de su sobrino con D.ª Isabel de la Cueva. Ya se ha dado noticia de este suceso en la _Introducción_. [310] «... Tú, Danubio, río divino, -- Envolviste en tus ondas sus razones...» (_Elegía a la muerte de Garcilaso_, por Cristóbal Mosquera de Figueroa, _Anotaciones_ de Herrera, pág. 39.) [311] _Fieras_ tiene el valor de _belicosas_, y el poeta lo dice particularmente por los antiguos suevos, etc., pobladores de las naciones del Danubio. (Herrera, pág. 240.) [312] De esta Canción hace Tamayo, notas, fol. 21, el siguiente elogio: «Es tal, que a mi ver, no tienen todas las lenguas juntas cosa más culta, y así, es la primera de las obras de Garcilaso, que cuando sola quedara de tanto como tenemos que agradecer al tiempo que nos ha conservado, como de quejarnos dél por lo que nos quitó, bastaba para la honra de un gran varón; porque si se mira la poesía, es cuidadosa; si la materia, importantísima; si la disposición, extremada; si la dificultad de la mucha filosofía que en sí encierra, reducida con suma claridad a lo que solo el ingenio capacísimo de Garcilaso podía comprehender, no otro...» Poco menos dice Herrera en sus _Anotaciones_, pág. 250. [313] El licenciado Juan López de Úbeda dice en el prólogo de su _Vergel de Flores divinas_ (1582) que Garcilaso, Boscán, Castillejo y otros muchos autores después de haber gastado tiempo en escribir versos _a lo humano_, vueltos en sí, y comprendiendo la vanidad de sus escritos, «escribieron cosas maravillosas a lo divino, como la _Conversión_, de Boscán, que anda escrita de molde; la _Elegía al Alma_, de Garcilaso, y ansí otras muchas». No se sabe a que elegía de Garcilaso alude Úbeda. (Menéndez y Pelayo sospecha que acaso quiso referirse a esta Canción cuarta, _Antología_, XIII, pág. 393.) [314] «_Confesado_: habiendo publicado mi mal. Este verso humilló mucho