Lipi
Sign in

Lipi Heritage · Free forever

Obras

Chapter 15 of 20

Obras — Part 15

Listen to this section

Uses your saved EN voice · Narration settings

Narration reads this chapter in responsive sections.

licencia, que denota el valor acreditado de Garcilaso, que podía reconocer sin reprehensión en sí, facultad libre para no reparar en menudencias tan accidentales.» [143] «_aferrar_, de que en los siglos XVI y XVII se decía indiferentemente _afierro_ o _aferro_, no admite hoy sino la última forma.» (Bello-Cuervo, _Gram._, pág. 77, n.) [144] Empiezan aquí los loores a la casa de Alba. [145] Se refiere a la ciudad de los duques, de la cual dice el refrán: «Alba de Tormes, baja de muros y alta de torres.» (Herrera, 626.) [146] Habla de Fr. Severo, monje italiano, preceptor del gran Duque D. Fernando. «Este fraile fue el que, abusando de la confianza del Duque de Alba, D. Fadrique, engañó miserablemente a Luis Vives, que era el verdadero preceptor que el Duque de Alba quería para su nieto... Severo, que iba a Lovaina, se encargó de hablar a Vives y de entregarle una carta sobre el asunto, pero ni una cosa ni otra hizo, a pesar de haber tenido con él larga conversación más de diez veces. Ofendido el Duque por no recibir contestación, creyó que el sabio valenciano despreciaba su oferta, y dio la plaza de preceptor al mismo Fr. Severo, que con tan malas artes la había granjeado.» (Menéndez y Pelayo, _Antología_, tomo XIII, pág. 48.) [147] Quintana se equivocó haciéndole benedictino y siciliano. (_Obras inéditas de D. Manuel José Quintana_, Madrid, 1872, págs. 117 y 118.) Era dominico y había nacido en Plasencia de Lombardía o en su campo. (M. Menéndez y Pelayo, l. c.) [148] Refiérese a las famosas batallas entre cartagineses y romanos en la segunda guerra púnica. [149] «En _aterrar_ quieren los gramáticos hacer una distinción entre _atierro_, en sentido de “echar por tierra”, y _aterro_, en el metafórico de “consternar”, creyendo, sin duda, que en esta segunda acepción el verbo se deriva de _terror_.» (R. Menéndez Pidal, _Gram. Hist._, § 112 bis,-2.) [150] «¿Cómo se pueden traducir en lenguaje vulgar estas maravillas? ¿Sería, por ventura, Fr. Severo un físico más o menos teósofo, a estilo de su tiempo, una especie de Cardano o de Agripa, iniciado en la magia natural, y aun en la teurgia? Si algo de esto hubiese sido, por otra parte lo sabríamos, y quizá los procesos de la Inquisición nos diesen razón de él como nos la dan del licenciado Torralba. Es muy probable que Severo tuviese algunos conocimientos de ciencias naturales, aparte de su física escolástica, y que las cultivase para recreo propio y de sus amigos; pero todo lo demás debe de ser pura fantasmagoría poética. Y lo que me confirma más en esta idea es que Garcilaso, en varios lugares de esta égloga, no hace más que poner en verso mucha parte de las prosas octava y novena de la _Arcadia_ de Sanazzaro, como ya advirtieron en sus respectivos comentarios el Brocense y Herrera: los prodigios de Severo son los mismos que se refieren del mágico Enareto en la novela italiana... la adaptación de estos pasajes a Severo pudo tener algún fundamento en los estudios y aficiones de este; pero pudo ser también mero capricho del poeta. Una de las muchas convenciones del género bucólico era el uso frecuente de la magia y de las supersticiones gentílicas.» (M. Menéndez y Pelayo, _Ob. cit._, págs. 53 y 54.) [151] _amancilla_: entristece. [152] _pastoriles_, _avena_: instrumentos músicos; la _avena_ es una especie de flauta, voz poética y puramente latina. (_Dicc. Aut._) [153] «El Rey D. Juan el Segundo prendió a D. Fernando Álvarez de Toledo, Conde de Alba, y su hijo D. García, que después fue primer Duque de Alba, le hizo mucha guerra desde las fortalezas de su padre, mayormente desde la villa de Piedrahita, que es a diez leguas de Béjar, procurando su libertad; pero muriendo el Rey don Juan, D. Enrique el 4.º, su hijo, luego que fue jurado por rey, voluntariamente sacó de la prisión al Conde de Alba y a D. Diego Manrique, Conde de Treviño.» (Herrera, 588.) Esta era la época de las famosas rivalidades entre la nobleza y el Condestable D. Álvaro de Luna. «De este D. Fernando Álvarez de Toledo hace mención el Bachiller Fernán Gómez de Cibda-real, y Hernando del Pulgar lo incluye entre sus _Claros Varones_, tít. V.» (Navarrete, pág. 154.) [154] Hijo de D. García y de una tía carnal del Rey Católico fue D. Fadrique de Toledo, segundo Duque de Alba, el cual casó con D.ª Isabel Pimentel, de la casa de Benavente, y fue también Marqués de Coria. (V. Herrera, 588; Navarrete, 156.) [155] «Don Fadrique, siendo vivo su padre, D. García, fue general de los cristianos en los pueblos de la frontera de Granada.» (Herrera, 589.) [156] Esto fue en la guerra de Navarra. El Duque de Alba fue el jefe del ejército que conquistó aquel reino para D. Fernando el Católico, 1515. (Mariana, lib. XXX, cap. XXII.) [157] «Este caballero, D. García, fue hijo mayor de D. Fadrique de Toledo y de D.ª Isabel Pimentel, Duques de Alba y Marqueses de Coria, y padre del Duque don Fernando.» (Herrera, pág. 589.) Hermano de D. García, pero de otra madre, de D.ª Isabel de Zúñiga, hija del Duque de Béjar, fue D. Pedro de Toledo, primer Marqués de Villafranca y Virrey de Nápoles. (Navarrete, página 156.) [158] _inicas_, inicuas; refiérese a las Parcas. (V. adelante v. 1581, nota.) [159] «Militando D. García de Toledo con el Conde Pedro Navarro en la costa de África, paso a la conquista de la isla de los Gelves. Luego que desembarcó quiso internarse en el país desierto y arenoso. Era el tiempo extremamente caloroso, y su gente, fatigada del ardor del sol y del cansancio, fue a beber a unos pozos, donde los moros estaban en emboscada. Dieron sobre los nuestros, que de pura sed y fatiga apenas se pusieron en defensa. D. García les animó con la voz y con el ejemplo; y con una pica en la mano peleó como valeroso soldado, hasta que muertos o dispersos todos sus españoles, oprimido de la muchedumbre, lleno de heridas, cayó muerto en la arena a los veintitrés años de su edad, el de 1510.» (Azara.) «Allí pereció la flor de la gente española... murieron casi 4000 escogidos soldados con sus capitanes y oficiales, pocos a hierro, muchos con sed y ahogados en aquellas cuevas y bocas cubiertas de la tierra y en aquellos tragaderos ascondidos.» (Herrera, 595.) Por esta derrota se levantó aquel cantar español: «Y los Gelves, madre -- malos son de tomare.» etc. (Brocense, nota 169.) [160] Queda dicho que cuando murió D. García solo contaba veintitrés años de edad, lo cual disculpa el elogio de su belleza, que parecería poco oportuno si se tratase de un guerrero veterano. (V. Eleg. I, v. 116, nota.) [161] _vista_, nombre; _en vista_, advervio, como _a la vista_. Palabras iguales, pero equívocas, pueden formar rima, porque, en realidad, al tener distinta significación, vienen a ser palabras diferentes; Tirso y Barahona usaron de esto (Rodríguez Marín, _Luis Barahona de Soto_, pág. 404), y aun hoy se ha defendido como licencia que se debe permitir. (E. Benot, _Prosodia castellana y versificación_, tomo III, pág. 236.) [162] Doña Beatriz Pimentel, hija del Conde de Benavente, mujer de D. García y madre de D. Fernando, el gran Duque de Alba. [163] Don Fernando Álvarez de Toledo nació en Piedrahita, villa de la provincia de Ávila, en el año de 1507, y murió en Lisboa a 11 de diciembre de 1582, a los setenta y cinco años de edad. (V. Navarrete, 156-157.) [164] «Si bello infante n’ apparia che’ l mondo -- Non hebbe un tal dal secol primo al quarto.» (Ariosto, canto 46) Pónese como término de ponderación el nacimiento de Jesús a los 4000 años de la Creación. [165] El monte Parnaso tiene dos cumbres. En una estaban los templos de Apolo y Diana, y en otra, el de Baco. (Herrera, pág. 188.) [166] _Aquellas nueve lumbres_, las nueve Musas. [167] Pintan mancebo a Febo, porque naciendo y escondiéndose todos los días, nunca siente vejez, y le llaman intonso, porque nadie puede cortar de su frente su cabellera de luz. [168] Las Musas, _luengamente_, es decir, desde hacía mucho tiempo tenían visto y sabido lo que había de ser el porvenir del recién nacido. [169] _nétar_, voz semiculta, por _néctar_, como _vitoria_, Eg. I, v. 35; _acidente_, Eg. II, v. 131; _eleción_, íd., 166; _aflitos_, íd., 229; _efeto_, íd., 253; _noturna_, íd., 297 y 301; _jatancia_, íd., 1513, etc.; la pronunciación de estas palabras respondía a su ortografía, como demuestra el hecho de encontrar en rima _trompetas_, _perfetas_ y otros casos análogos. (F. Rodríguez Marín, _Luis Barahona de Soto_, pág. 402.) [170] Este mancebo de quien habla Garcilaso es su amigo Juan Boscán; da su nombre más abajo, v. 1349. Boscán, siendo muy joven, entró en la casa de Alba a ser ayo de D. Fernando. «El ayo, en las costumbres de entonces, tenía más de camarada que de pedagogo, pero aun así, no es verosímil que se confiara tal cargo a quien, por lo menos, no excediese en diez años a su educando.» (Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII.) Hace igual conjetura Navarrete, pág. 161. Debió, pues, nacer Boscán a fines del siglo XV, y murió en 1542. [171] El robusto oficio de la silvestre caza. Eg. III, v. 147. [172] «En el año de XXIV (1524), en Burgos, un caballero servía a una dama a quien también el Duque de Alba servía, y aún no era Duque; y en aquel tiempo se habían comenzado a usar los arcabuces, y teníase por caso de menos valer, entre caballeros, usar de arcabuces, principalmente los que se preciaban de la espada. Y aquel caballero preciábase de gran tirador de arcabuz; y estando los dos delante de la dama, sacó el Duque un lienzo, y poniéndolo en las narices dijo: “¡Oh, como hiede por aquí a pólvora!” Entonces riose la dama, y corriose el caballero; y luego lo más secreto que pudo apartó al Duque y desafiole a espada y capa a la puente de San Pablo, a cierta hora de la noche. Y llegando el Duque, dijo el otro: “¿Qué armas traéis?” Dijo el Duque: “Espada y daga.” Dijo el otro: “Yo no tengo más que espada.” Entonces el Duque sacó su daga y echola de la puente abajo en el río. Comenzaron su desafío; y allí se hicieron amigos y trataron de que no se supiese este hecho; mas húbose de descubrir, porque al tomar de las capas que estaban en el suelo, se trocaron, y el Duque no cayendo en ello, descubrió en palacio la encomienda que tenía la capa del otro, y por aquí se vino a saber el desafío.» (Brocense, nota 177.) [173] «Himeneo era el dios de las bodas. El diestro pie calzado significa buen agüero, porque la reina Dido, para desatar el casamiento de Eneas, tenía un pie descalzo, como dice Virgilio.» (Brocense, nota 179.) De este rito de calzarse o descalzarse el pie derecho, para significar firmeza o rompimiento de los lazos matrimoniales, entre los gentiles recogió varios datos Tamayo, notas, fol. 62-65. [174] «Comprehende aquí Garcilaso las costumbres de las bodas antiguas (paganas). Dice que alternaban el canto las que ponían a la novia en el lecho... Las que llama aquí _vírgines_ eran las pronubas antiguas, aunque no vírgines, pero castas, que tenían este oficio a su cargo...» (Tamayo, notas, fol. 65.) [175] «Esta señora era hija del Conde de Alba de Liste, y prima y mujer del Duque.» (Herrera, 603.) [176] Al divino Herrera, pág. 603, le escandalizó este atrevimiento de Garcilaso «que muy ajeno es de su modestia y pureza, y que deslustró mucho la limpieza y honestidad de toda esta descrición.» Pero no se trata de cosa indigna, impura ni inmodesta, sino de la casta y legítima correspondencia del lecho conyugal, y aun solamente del deseo de D. Fernando, no del suceso. Homero, Virgilio, y el mismo Petrarca, llegaron en sus versos a mayores libertades. (V. Tamayo, notas 61-62.) [177] «Toca aquí la ficción del filósofo Pródico, la cual refiere Xenofon. Y es, que Hércules siendo mancebo, yendo por un camino llegó adonde se partían dos caminos, y estando dudoso por cuál iría, vio venir por cada uno una doncella, una muy hermosa, y otra robusta y varonil; cada una le rogaba que fuese por su camino, y la muy hermosa, al parecer exterior, que era Voluptas, el deleite, prometía en su camino muchos regalos y descansos; la otra, que era Virtud, le prometía mal camino y muchos trabajos, pero prometía al cabo dellos descanso y fama, al revés de la otra. Hércules dijo que más quería trabajos con aquella condición; y fuese tras la Virtud.» (Brocense, nota 181.) [178] A partir de este verso cuenta Garcilaso el viaje que el Duque hizo a Alemania para intervenir en el socorro de Viena, amenazada por Solimán, gran Sultán de Turquía. Garcilaso acompañaba al Duque en dicho viaje: año de 1532. (Navarrete, págs. 32 y 33.) [179] «_mudable_: atributo propio de los franceses.» (Herrera, pág. 605.) [180] «Pasadas las asperezas del Pirineo recibió orden el Duque de caminar con más rapidez, dejó su escolta y comitiva, y solo con Garcilaso, atravesó por la posta de Francia hasta París, donde cayó enfermo, acaso de las fatigas del viaje; su amigo le asistió esmeradamente, hasta que ya convalecido pudieron ambos continuar adelante...» (Navarrete, pág. 40.) [181] «Parece que es alusión a la Morbania, deidad falsa y ridícula de los antiguos.» (Tamayo, notas, fol. 66.) [182] «Esculapio fue gran médico, tenido por los antiguos por dios de la medicina. Fue hijo de Apolo y padre de Padalirio y Macaón, grandes médicos.» (Brocense, nota 182.) «Halló muchas cosas útiles a la salud de los hombres. Fue tan excelente en la curación de los enfermos, que fuera de la opinión de todos, dicen que restituyó a muchos desesperados a la vida y que volvió a ella a muchos muertos. Acusado por esto ante Júpiter, lo mató con un rayo... Enojado Apolo desta muerte, mató a los Cíclopes que fabricaron el rayo a Júpiter.» (Herrera, pág. 606.) [183] Repuesto D. Fernando de su enfermedad, Garcilaso y él continuaron su viaje; llegaron al Rin, y embarcados en sus aguas, pasaron a Colonia. [184] «Dícelo por Julio César, que pasó del Rheno (Rin) contra alemanes.» (Brocense, nota 183.) [185] «Fue Santa Úrsula hija de Dioneto, nobilísimo príncipe de Inglaterra; padeció martirio con once mil vírgenes de la mesma nación en Colonia Agripina, a la ribera del Rin, por los capitanes de Atila que la tenían cercada, en el año de nuestra salud, 352, siendo emperador Marciano.» (Herrera, pág. 607.) [186] Aquel tirano fue, según se cree, Giula, capitán general de Atila. (Azara.) [187] _estaba en dubio_, en duda; _dubio_ es voz latina. [188] Emplea metafóricamente _suelta la rienda a su navío_, como ahora decimos dar rienda suelta al llanto, al entusiasmo, a los deseos; de otro modo «parecería dura esta translación del uso de los caballos al de la navegación; pero es elegantísima, y como tal usada de los antiguos griegos y latinos de mejor fama...» (Tamayo, notas, fol. 66.) [189] El César Carlos V recibió en sus brazos al Duque de Alba en Ratisbona, donde se hallaba convocada la Dieta entendiendo en el conflicto político-religioso promovido por el protestantismo. (Navarrete, 32.) Era también aquella ciudad punto de reunión para los caballeros que acudían al socorro de Viena. [190] «El Príncipe turco, Solimán, que dos años antes había sojuzgado la Hungría y puesto, aunque infructuosamente, cerco sobre Viena, salió segunda vez de Constantinopla con innumerables gentes, para repetir el asedio de aquella ciudad.» (Navarrete, pág. 32.) [191] _Eran gentes de diversos pueblos y opiniones, pero con un solo propósito e intención. Los nuestros ocupaban mucho menos terreno que los enemigos._.. Este pasaje ha tenido mala interpretación en la edición de Castro. [192] _Sobrar_: exceder, sobrepujar. V. Eg. I, v. 28, nota. [193] _Sobrado_: el que excede a otro. V. Eg. I, v. 28, nota. [194] En el ejército del César había alemanes, flamencos, italianos y españoles: «El Emperador al ver la gran tempestad que sobrevenía pidió auxilio a la Dieta, escribió al Marqués del Vasto para que recogiese toda la infantería española que acababa de poner fin a la guerra de Florencia, y juntase más italiana, avisó a los hombres de armas ordinarios de Flandes y Borgoña, y pidió a los grandes y ciudades de España apercibiesen hombres de armas y todo recaudo, preparándose a sostener solo este glorioso empeño, en que ni el Rey de Francia ni el de Inglaterra quisieron ayudarle.» (Navarrete, pág. 32-33.) [195] _Tirar_, quitar, apartar. [196] _Su gente_, no se refiere al _guerrero_, sino al _cauto italiano_, que en el valor del Duque recordaba el de los famosos capitanes de la antigua Roma. [197] Habla en estos versos de Cornelio Escipión el primer Africano, única esperanza de la República, vencedor del terrible y duro Aníbal, y demoledor de la fiera Cartago. [198] _así molesta_, acaso deba interpretarse _tan molesta_, del mismo modo que en frases como «no puedo dudar de un hombre tan honrado; tan cordiales relaciones quedaron rotas»... En el castellano antiguo, _tan_ y _así_ tenían un valor equivalente en comparaciones. (V. R. Menéndez y Pidal, _El Cantar de mío Cid_, tomo I, parte II, § 180.) Compárense en esta misma égloga, versos 1671, 1735 y 1769. El Brocense interpretó de otro modo «dividiendo aquella palabra, _assí_, en dos, _a sí_, que es en latín _sibi_», y la mayor parte de las ediciones han seguido esta enmienda del Brocense. [199] Se entiende mejor leyendo el _pensamiento ambigo_, como propone Tamayo, fol. 67; el estado cristiano estaba en dubio, v. 1493; el suceso de esta guerra era dudoso, v. 1578; su remedio, por consiguiente, ambiguo. Las tropas del César apenas eran, en efecto, la mitad de las que llevaba el sultán. (Navarrete, pág. 43.) La forma _ambigo_ corresponde a _ambiguo_, como _inicas_ a _inicuas_, verso 1223, y como _antigo_ a