Lipi
Sign in
←

Lipi Heritage · Free forever

Poesías completas

Chapter 10 of 11

Poesías completas — Part 10

Listen to this section

Uses your saved EN voice · Narration settings

Narration reads this chapter in responsive sections.

tu color; tú vives tu color y tus alas en el aire, en el sol, sobre el romero, tan libre, tan salada!... Que Juan Ramón Jiménez pulse por ti su lira franciscana. _Sierra de Cazorla, 28 mayo, 1915._ CXLIII DESDE MI RINCÓN ELOGIOS Al libro _Castilla_, del maestro Azorín, con motivos del mismo. Con este libro de melancolía, toda Castilla a mi rincón me llega; Castilla la gentil y la bravía, la parda y la manchega. ¡Castilla, España de los largos ríos que el mar no ha visto y corre hacia los mares; Castilla de los páramos sombríos, Castilla de los negros encinares. Labriegos transmarinos y pastores trashumantes--arados y merinos--, labriegos con talante de señores, pastores del color de los caminos. Castilla de grisientos peñascales, pelados serrijones, barbechos y trigales, malezas y cambrones. Castilla azafranada y polvorienta, sin montes, de arreboles purpurinos, Castilla visionaria y soñolienta de llanuras, viñedos y molinos. Castilla--hidalgos de semblante enjuto, rudos jaques y orondos bodegueros--, Castilla--trajinantes y arrieros de ojos inquietos, de mirar astuto--, mendigos rezadores, y frailes pordioseros, boteros, tejedores, arcadores, perailes, chicarreros, lechuzos y rufianes, fulleros y truhanes, caciques y tahures y logreros. ¡Oh, venta de los montes!--Fuencebada, Fonfría, Oncala, Manzanal, Robledo.-- ¡Mesón de los caminos y posada de Esquivias, Salas, Almazán, Olmedo! La ciudad diminuta y la campana de las monjas que tañe, cristalina... ¡Oh, dueña doñeguil tan de mañana y amor de Juan Ruiz a doña Endrina! Las comadres--Gerarda y Celestina-- Los amantes--Fernando y Dorotea-- ¡Oh casa, oh huerto, oh sala silenciosa! ¡Oh divino vasar en donde posa _sus dulces ojos verdes Melibea_! ¡Oh jardín de cipreses y rosales, donde Calisto ensimismado piensa, que tornan con las nubes inmortales las mismas olas de la mar inmensa! ¡Y este hoy que mira a ayer; y este mañana que nacerá tan viejo! ¡Y esta esperanza vana de romper el encanto del espejo! ¡Y esta agua amarga de la fuente ignota! ¡Y este filtrar la gran hipocondría de España siglo a siglo y gota a gota! ¡Y este alma de Azorín... y este alma mía que está viendo pasar, bajo la frente, de una España la inmensa galería, cual pasa del ahogado en la agonía todo su ayer, vertiginosamente! Basta. Azorín, yo creo en el alma sutil de tu Castilla, y en esa maravilla de tu hombre triste del balcón, que veo siempre añorar, la mano en la mejilla. Contra el gesto del persa, que azotaba la mar con su cadena; contra la flecha que el tahur tiraba al cielo, creo en la palabra buena. Desde un pueblo que ayuna y se divierte, ora y eructa, desde un pueblo impío que juega al mus, de espaldas a la muerte, creo en la libertad y en la esperanza, y en una fe que nace cuando se busca a Dios y no se alcanza, y en el Dios que se lleva y que se hace. ENVÍO ¡Oh, tú, Azorín que de la mar de Ulises viniste al ancho llano en donde el gran Quijote, el buen Quijano, soñó con Esplandianes y Amadises; buen Azorín, por adopción manchego, que guardas tu alma ibera, tu corazón de fuego bajo el recio almidón de tu pechera --un poco libertario de cara a la doctrina, ¡admirable Azorín, el reaccionario por asco de la greña jacobina!--; pero tranquilo, varonil--la espada ceñida a la cintura y con santo rencor acicalada--, sereno en el umbral de tu aventura! ¡Oh, tú, Azorín, escucha: España quiere surgir, brotar, toda una España empieza. ¿Y ha de helarse en la España que se muere? ¿Ha de ahogarse en la España que bosteza? Para salvar la nueva epifanía hay que acudir, ya es hora, con el hacha y el fuego al nuevo día. Oye cantar los gallos de la aurora. _Baeza, 1913._ CXLIV A UNA ESPAÑA JOVEN ...Fué un tiempo de mentira, de infamia. A España toda, la malherida España, de Carnaval vestida nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda para que no acertara la mano con la herida. Fué ayer; éramos casi adolescentes; era con tiempo malo, encinta de lúgubres presagios, cuando montar quisimos en pelo una quimera, mientras la mar dormía ahita de naufragios. Dejamos en el puerto la sórdida galera, y en una nave de oro nos plugo navegar hacia los altos mares, sin aguardar ribera, lanzando velas y anclas y gobernalle al mar. Ya entonces, por el fondo de nuestro sueño--herencia de un siglo que vencido sin gloria se alejaba-- un alba entrar quería; con nuestra turbulencia la luz de las divinas ideas batallaba. Mas cada cual el rumbo siguió de su locura; agilitó su brazo, acreditó su brío; dejó como un espejo bruñida su armadura y dijo: «El hoy es malo, pero el mañana... es mío». Y es hoy aquel mañana de ayer... Y España toda con sucios oropeles de Carnaval vestida aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda, mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida. Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre la voluntad te llega, irás a tu aventura despierta y transparente a la divina lumbre, como el diamante clara, como el diamante pura. _Enero, 1915._ CXLV ESPAÑA, EN PAZ En mi rincón moruno, mientras repiquetea el agua de la siembra bendita en mis cristales yo pienso en la lejana Europa que pelea, el fiero norte, envuelto en lluvias otoñales. Donde combaten galos, ingleses y teutones, allá, en la vieja Flandes y en una tarde fría, sobre jinetes, carros, infantes y cañones pondrá la lluvia el velo de su melancolía. Envolverá la niebla el rojo expoliario --sordina gris al férreo claror del campamento--, las brumas de la Mancha caerán como un sudario de la flamenca duna sobre el fangal sangriento. Un César ha ordenado las tropas de Germania contra el francés heroico y el triste moscovita, y osó hostigar la rubia pantera de Britania. Medio planeta en armas contra el teutón milita. ¡Señor! La guerra es mala y bárbara; la guerra, odiada de las madres, las almas entigrece; mientras la guerra pasa, ¿quién sembrará la tierra? ¿Quién segará la espiga que junio amarillece? Albión acecha y caza las quillas en los mares; Germania arruina templos, moradas y talleres; la guerra pone un soplo de hielo en los hogares, y el hambre en los caminos, y el llanto en las mujeres. Es bárbara la guerra y torpe y regresiva; ¿por qué otra vez a Europa esta sangrienta racha que siega el alma y esta locura acometiva? ¿por qué otra vez el hombre de sangre se emborracha? La guerra nos devuelve las podres y las pestes del Ultramar cristiano; el vértigo de horrores que trajo Atila a Europa con sus tartareas huestes; las hordas mercenarias, los púnicos rencores; la guerra nos devuelve los muertos milenarios de cíclopes, centauros, Heracles y Teseos; la guerra resucita los sueños cavernarios del hombre con peludos mammuthes giganteos. ¿Y bien? El mundo en guerra y en paz España sola. ¡Salud, oh buen Quijano! Por si ese gesto es tuyo, yo te saludo. ¡Salve! Salud, paz española, si no eres paz cobarde, sino desdén y orgullo. Si eres desdén y orgullo, valor de ti, si bruñes en esa paz, valiente, la enmohecida espada, para tenerla limpia, sin tacha, cuando empuñes el arma de tu vieja panoplia arrinconada; si pules y acicalas tus hierros para, un día, vestir de luz y, erguida: _heme aquí, pues, España en alma y cuerpo, toda, para una guerra mía, heme aquí, pues, vestida para la propia hazaña_, decir para que diga quien oiga: _es voz, no es eco, el buen manchego habla palabras de cordura, parece que el hidalgo amojamado y seco entró en razón, y tiene espada a la cintura_; entonces, paz de España, yo te saludo. Si eres vergüenza humana de esos rencores cabezudos con que se matan miles de avaros mercaderes, sobre la madre tierra que los parió desnudos; si sabes cómo Europa entera se anegaba en una paz sin alma, en un afán sin vida, y que una calentura cruel la aniquilaba, que es hoy la fiebre de esta pelea fratricida; si sabes que esos pueblos arrojan sus riquezas al mar y al fuego--todos--para sentirse hermanos un día ante el divino altar de la pobreza, gabachos y tudescos, latinos y britanos, entonces, paz de España, también yo te saludo, y a ti, la España fuerte, si, en esta paz bendita, en tu desdeño esculpes, como sobre un escudo, dos ojos que avizoran y un ceño que medita. _Baeza, 10 de noviembre de 1914._ CXLVI _Flor de santidad._--Novela milenaria, por don Ramón del Valle-Inclán. Esta leyenda en sabio romance campesino, ni arcaico ni moderno, por Valle-Inclán escrita, revela en los halagos de un viento vespertino, la santa flor de alma que nunca se marchita. Es la leyenda campo y campo. Un peregrino que vuelve solitario de la sagrada tierra donde Jesús morara, camina sin camino, entre los agrios montes de la galaica sierra. Hilando silenciosa, la rueca a la cintura, Adega, en cuyos ojos la llama azul fulgura de la piedad humilde, en el romero ha visto, al declinar la tarde, la pálida figura, la frente gloriosa de luz y la amargura de amor que tuvo un día el SALVADOR DOM. CRISTO. CXLVII AL MAESTRO RUBÉN DARÍO Este noble poeta que ha escuchado los ecos de la tarde y los violines del otoño en Verlaine, y que ha cortado las rosas de Ronsard en los jardines de Francia, hoy, peregrino de un Ultramar de Sol, nos trae el oro de su verbo divino. ¡Salterios del loor vibran en coro! La nave bien guarnida, con fuerte casco y acerada prora, de viento y luz la blanca vela henchida surca, pronta a arribar, la mar sonora; y yo le grito: ¡Salve! a la bandera flamígera que tiene esta hermosa galera que de una nueva España a España viene. _1904._ CXLVIII A LA MUERTE DE RUBÉN DARÍO Si era toda en tu verso la armonía del mundo, ¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar? Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares, corazón asombrado de la música astral, ¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno y con las nuevas rosas triunfante volverás? ¿Te han herido buscando la soñada florida, la fuente de la eterna juventud, capitán? Que en esta lengua madre la clara historia quede; corazones de todas las Españas, llorad. Rubén Darío ha muerto en Castilla del Oro, esta nueva nos vino atravesando el mar. Pongamos, españoles, en un severo mármol, su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más: nadie esta lira taña, si no es el mismo Apolo, nadie esta flauta suene si no es el mismo Pan. _1915._ CXLIX A NARCISO ALONSO CORTÉS, POETA DE CASTILLA _Jam senior, sed cruda deo viridisque senecta._ Virgilio (_Eneida_). Tus versos me han llegado a este rincón manchego, regio presente en arcas de rica taracea, que guardan, entre ramos de castellano espliego, narcisos de Citeres y lirios de Judea. En tu árbol viejo anida un canto adolescente, del ruiseñor de antaño la dulce melodía. Poeta, que declaras arrugas en tu frente, tu musa es la más noble: se llama Todavía. El corazón del hombre con red sutil envuelve el tiempo, como niebla de río una arboleda. ¡No mires: todo pasa; olvida: nada vuelve! Y el corazón del hombre se angustia... ¡Nada queda! El tiempo rompe el hierro y gasta los marfiles. Con limas y barrenas, buriles y tenazas, el tiempo lanza obreros a trabajar febriles, enanos con punzones y cíclopes con mazas. El tiempo lame y roe y pule y mancha y muerde; socava el alto muro, la piedra agujerea; apaga la mejilla y abrasa la hoja verde; sobre las frentes cava los surcos de la idea. Pero el poeta afronta al tiempo inexorable, como David al fiero gigante filisteo; de su armadura busca la pieza vulnerable, y quiere obrar la hazaña a que no osó Teseo. Vencer al tiempo quiere. ¡Al tiempo! ¿Hay un seguro donde afincar la lucha? ¿Quién lanzará el venablo que cace esa alimaña? ¿Se sabe de un conjuro que ahuyente ese enemigo, como la cruz al diablo? El alma. El alma vence--¡la pobre cenicienta, que en este siglo vano, cruel, empedernido, por esos mundos vaga escuálida y hambrienta!-- al ángel de la muerte y al agua del olvido. Su fortaleza opone al tiempo, como el puente al ímpetu del río sus pétreos tajamares; bajo ella el tiempo lleva bramando su torrente, sus aguas cenagosas huyendo hacia los mares. Poeta, el alma sólo es ancla en la ribera, dardo cruel y doble escudo adamantino; y en el diciembre helado, rosal de primavera; y sol del caminante y sombra del camino. Poeta, que declaras arrugas en tu frente, tu noble verso sea más joven cada día; que en tu árbol viejo suene el canto adolescente, del ruiseñor eterno la dulce melodía. _Venta de Cárdenas, 24 octubre._ CXL MIS POETAS El primero es Gonzalo de Berceo llamado, Gonzalo de Berceo, poeta y peregrino, que yendo en romería acaeció en un prado, y a quien los sabios pintan copiando un pergamino. Trovó a Santo Domingo, trovó a Santa María, y a San Millán, y a San Lorenzo y Santa Oria, y dijo: mi dictado non es de juglaría; escrito lo tenemos; es verdadera historia. Su verso es dulce y grave: monótonas hileras, de chopos invernales en donde nada brilla; renglones como surcos en pardas sementeras, y lejos, las montañas azules de Castilla. Él nos cuenta el repaire del romeo cansado; leyendo en santorales y libros de oración, copiando historias viejas, nos dice su dictado, mientras le sale afuera la luz del corazón. CLI A DON MIGUEL DE UNAMUNO Por su libro _Vida de Don Quijote y Sancho_. Este donquijotesco Don Miguel de Unamuno, fuerte vasco, lleva el arnés grotesco y el irrisorio casco del buen manchego. Don Miguel camina, jinete de quimérica montura, metiendo espuela de oro a su locura, sin miedo de la lengua que malsina. A un pueblo de arrieros, lechuzos y tahures y logreros dicta lecciones de Caballería. Y el alma desalmada de su raza, que bajo el golpe de su férrea maza aún duerme, puede que despierte un día. Quiere enseñar el ceño de la duda antes de que cabalgue, al caballero; cual nuevo Hamlet, a mirar desnuda cerca del corazón la hoja de acero. Tiene el aliento de una estirpe fuerte que soñó más allá de sus hogares, y que el oro buscó tras de los mares. Él señala la gloria tras la muerte. Quiere ser fundador y dice: Creo, Dios y adelante el ánima española... Y es tan bueno y mejor que fué Loyola: sabe a Jesús y escupe al fariseo. CLII A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ Por su libro _Arias tristes_. Era una noche del mes de mayo, azul y serena, sobre el agudo ciprés brillaba la luna llena, iluminando la fuente en donde el agua surtía, sollozando intermitente. Sólo la fuente se oía. Después, se escuchó el acento de un oculto ruiseñor. Quebró una racha de viento la curva del surtidor. Y una dulce melodía vagó por todo el jardín: entre los mirtos tañía un músico su violín. Era un acorde lamento de juventud y de amor para la luna y el viento, el agua y el ruiseñor. «El jardín tiene una fuente y la fuente una quimera...» Cantaba una voz doliente, alma de la primavera. Calló la voz y el violín apagó su melodía. Quedó la melancolía vagando por el jardín. Sólo la fuente se oía. PUBLICACIONES DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES Estas publicaciones responden a la necesidad de buscar una expresión de la actividad espiritual que en la RESIDENCIA y en torno de ella se ha ido desenvolviendo. Los varios modos en que va cuajando esta actividad, estarán representados en diferentes series de libros. No se trata, pues, tan sólo, de dar publicidad a los trabajos de los Residentes, primeros frutos de su formación científica, sino de recoger también otras producciones que han nacido al contacto de la RESIDENCIA con el ambiente ideal exterior. La obra de la RESIDENCIA ha sabido atraer la atención y el apoyo moral de literatos, científicos y políticos, que trabajan unidos a su lado, como si se tratase de una obra propia; y este núcleo formado en torno de la RESIDENCIA se ha dispuesto con devoción y con entusiasmo a sembrar en ella y desde ella, en la juventud española, los ideales de la Patria futura. En fin, la continuidad de la labor educacional de la RESIDENCIA, la lleva a perpetuar en sus publicaciones momentos ejemplares de la cultura universal y de la vida nacional, para todo lo cual encontrará cauce en las actuales series y en otras nuevas, que a su tiempo saldrán a luz. SERIE I. CUADERNOS DE TRABAJO: Con estos cuadernos de Investigación, quisiera la RESIDENCIA contribuir a la labor científica española. 1. EL SACRIFICIO DE LA MISA, por GONZALO DE BERCEO. Edición de _Antonio G. Solalinde_. (Publicado). 1,50 ptas. 2. CONSTITUCIONES BAIULIE MIRABETI (1328). EDICIÓN de _Galo Sánchez_. (Publicado). 1,50 ptas. 3. ¿QUÉ ES LA ELECTRICIDAD?, por _Blas Cabrera_. (Publicado). 3,50 ptas. 4. Un profesor español del siglo XVI: JUAN LORENZO PALMIRENO, por _Miguel Artigas_. 5. BAQUÍLIDES. Traducción del griego, por _Pedro Bosch y Gimpera_. 6. EL RENACIMIENTO EN ESPAÑA. Introducción metódica, por _Federico de Onís_. SERIE II. ENSAYOS: Componen esta serie trabajos originales que, aun versando sobre temas concretos de arte, historia, ética, literatura, etc., tienden a expresar una ideología de amplio interés, en forma cálida y personal. 1. MEDITACIONES DEL QUIJOTE. Meditación preliminar y Meditación primera, por _J. Ortega y Gasset_. (Publicado). 3 ptas. 2. AL MARGEN DE LOS CLÁSICOS, por _Azorín_. (Publicado). 3,50 ptas. 3. EL PROTECTORADO FRANCÉS EN MARRUECOS Y SUS ENSEÑANZAS PARA LA ACCIÓN ESPAÑOLA, por _Manuel González Hontoria_. (Publicado). 4 ptas. 4. EL LICENCIADO VIDRIERA, VISTO POR _Azorín_. (Publicado). 3 ptas. 5. ENSAYOS. TOMO I, por _M. de Unamuno_. (Publicado). 3 ptas. 6. UN PUEBLECITO, por _Azorín_. (Publicado). 3 ptas. 7. ENSAYOS. Tomo II, por _M. de Unamuno_. (Publicado). 3 ptas. 8. LA EDAD HEROICA, por _Luis de Zulueta_.